martes, 12 de mayo de 2009

Fausto Arnaldo Pompa Abreu

Publicado por palabra.vs.bozal


La redondez absoluta (fragmento)
Los tres ladas con chapa imprecisas llegaron a nuestro barrio cuatro días después de que el gran arquitecto hiciera su trabajo. Solo puedo recordar una secuencia inverosímil, zapatos lustrados que en cámara lenta se dejan ver, camisas de cuadros, planchadas sin dudas por esposas resignadas. Y es el miedo, el mismísimo miedo, descomposición del alma como diría aquel librito de tal Maupassant, quien desgarra y quita lo único que nos queda, Y ya se les puede ver caminar en dirección a las casas más próximas. Uno de ellos, el más gordito se para en el medio de la calle y es a Bill el niño a quien me recuerda, sus dos colees aguantándole la cintura, y un poco más allá un caballo blanco atado a un establo, que es un puesto de venta de artículos ya no reciclados, cowboy de la postmodernidad, terreno árido donde pisa, infectado de baches que en estos momentos comienza a escudriñar. En ese instante se que nuestra hermandad corre peligro, unos pasos más a la derecha y este será nuestro fin. Puede descubrir el crimen, crimen que lleva consigo términos imprecisos de libertad, cable de acero que une a los súbditos del gran arquitecto, un cable que lleva dosis de no preocupación, novelas mexicanas, actrices, nacionalidades indefinidas, te quiero Tony, Hasta que la muerte nos separe, Que será de nosotros, ya son las siete, donde estas?., me digo a mi misma desde la ventanita del baño, viendo como unos tipos no comunes recorren la cuadra desierta, la puta que los parió. Soy una mujer realista, de ciencia, inevitable situación, y ya me digo para mis adentros las palabras de que esto, no es un simulacro.