
La hora de las Clarias.
Recién terminé de leer Manual de literatura para caníbales del escritor español Rafael Reig. Es el tipo de lectura que recomendaría a todo el que se inicie en el mundo de las letras. A medida que se avanzan en la obra nos va mostrando Reig -con una postura poco conservadora- desde las vivencias de los personajes, los diferentes procesos y movimientos literarios de las letras hispanas en España y Latinoamérica, partiendo del romanticismo hasta lo más reciente en nuestros días. Para cada etapa por la que han pasado las letras aparece a modo de analogía o representación, según las necesidades, un animal, el cual es remplazado continuamente, la mayoría de las veces por depredación del próximo. Este es un libro que de haber llegado antes lo mas seguro es que me hubiera hecho dudar con respecto a mi posición ante la literatura -digo esto teniendo en cuenta el porqué de escribir y mas allá, el de un compromiso ante una generación vanguardista- debido a la multiplicidad de obstáculos a los que se puede enfrentar un artista de renovación; ahora ya es tarde, no hay lugar en mí para la duda. El 10 de octubre del 2008 a las 10:00am, tres de los muchos grupos artísticos-literarios con los que cuenta Ciudad de la Habana decidieron, a pesar de las diferencia, sentarse juntos a la mesa para degustar lo que ya por separado -con esa magia que acompaña a la creación- habían estado cocinando: La Pluriestética; lo más resiente en cuanto a movimiento cultural. Un lugar fantástico con las puertas abiertas a la creatividad, alejado de las obligaciones históricas que ha sufrido el arte. En Manual de literatura para caníbales se puede apreciar que esta es una de las partes en la modernidad con tendencia a repetirse. Se repitió la rivalidad con la tradición, como decía Octavio Paz, la ruptura con la tradición ya forma parte de la tradición, se repitió la necesidad de una unión -convencidos de que una ideología bien arraigada no necesita de multitudes- la necesidad de tomar lo antes posible el poder cultural-editorial, la de abrirse paso en el mundo de las artes, de salir del anonimato, de acelerar la revolución. Como toda generación La Pluriestética tiene su representación en el reino animal, la que ya ha comenzado a injerir al antecesor, entrándole por los ojos con su lento andar sobre la tierra, dado que su hábitat natural es el agua donde es capaz de alcanzar la cima de la cadena alimenticia y reproducirse a manos llenas. El día 10 después de esa comida que duró más de 10 horas, a la sombra de un ala firmamos por consenso el Manifiesto Pluriesteticista y logramos convertirnos a la vez en material para una segunda parte de Manual de literatura para caníbales.
0 comentarios:
Publicar un comentario