(1988,
Esclavos de la libertad
Por: Ramsés Tola García
A Herbert Spencer
I
Los hombres en la historia, hasta los más insignificantes, cuando no tenían problemas, tenían uno: su libertad. Todo individuo desea ser libre en la medida que conoce o desconoce su cautiverio. De esta forma es comprendida la libertad solo como libre acción, pero es más que eso; es interpretación, pensamiento, elección.
Debiéramos definir qué es la libertad o ser libre. Dado que todo se politiza y que luego de los conceptos marxistas se ha tenido más en cuenta a la sociedad, pudiera decir que es fundamentalmente independencia del poder político y social, el pleno desarrollo del individuo que es la condición más importante para el proceso y el desarrollo de la sociedad [1]. La libertad es eso: libertad, no igualdad o justicia. Que el hombre se vea como dueño de sí mismo. Y que esta ley sea aplicable a todos, los principios éticos admiten diferencias pero no excepciones [2]. A partir de aquí, podemos decir que cada cual es más o menos libre en la medida en que lo determine él mismo por su grado de conocimiento.
Es el estado en el orden político y social causa primera y última de la falta de libertad. Digo esto, conciente de la importancia de un gobierno para la organización de la sociedad. El problema radica en que la formación del mismo resquebraja el derecho individual y así se establece la dominación. (Aunque no se puede culpar solo a la opresión política, sino también a la opresión social. La política es mucho más vista y en un régimen democrático se vive más alerta contra ella -mientras más derechos se dan, más derechos se exigen. La opresión social es menos perceptible, pero en nuestro mundo consumista y de masas lleva mayor peso: la sociedad impone).
Podemos tomar como ejemplo la revolución social, por ser el proceso activo más radical en el cambio administrativo, intelectual y político. Se produce la revolución y por varios días todos tienen derecho total sobre las cosas, hasta que se conforma el estado al cual estarán sometidos. La obediencia civil, según Hume, es necesaria para la subsistencia de la sociedad, puesto que no puede sobrevivir en un estado de anarquía perenne. Los hombres caminando dentro de la racionalidad, acuerdan la formación de un gobierno democrático (por ser el que mayor libertades ofrece) que controle las diferencias, solo que los súbditos han de estar completamente bajo su control para que se cumpla el pacto. Así en la naciente sociedad se establecen las separaciones de los intereses clasistas. El riesgo es que el nuevo estado tratará de no darle motivos a las clases llanas para protestar -puesto que son los impulsores de la revolución- y al mismo tiempo tratará de mantener en el gobierno a los que garanticen ese funcionamiento. Por eso es que todo el poder que adquiere la casta de funcionarios, lo pierde el pueblo. Se va por la excesiva protección a los pobres a un estado tiránico [3], donde por mantener el orden se aplica la obediencia y el control ilimitado. Nunca se debe olvidar que el gobernante es ante todo humano, cuyo primer instinto es el de auto conservación y hará lo que sea necesario para mantenerse en el poder.
La falta de libertad se observa igualmente en los niños, que para filósofos como Spinoza no son esclavos porque son guiados por sus padres bajo la razón. Lo cierto es que esos niños nacen ignorantes y por lo tanto no pueden responder a su propia utilidad de forma conciente, por ende son esclavos aunque sea solo por concepto, porque los progenitores no utilizan a sus hijos por sumisión. Asimismo, la familia no puede escogerse, lo cual suprime la autodeterminación. El pueblo (los niños) obedece al nuevo gobierno (los padres) y se beneficia de ser gobernado por la razón. Pero se observa que esclavo es quien trabaja para otro que tiene dominio sobre él y en el sistema socialista (por referirnos a la democracia) la comunidad domina al hombre que a la comunidad entrega todo su trabajo [4]. Por estas razones uno de los mayores mitos de la actualidad es pensar que vivimos en una sociedad libre y democrática. Se olvida que la extrema forma de degeneración es la tiranía, que surge a menudo de la excesiva libertad de la democracia [5]. Y por ser tan peligroso el liberalismo es que se controla y se adapta al medio político-social.
Se puede ver la falta de libertad en ejemplos tan simples como las elecciones. Colocamos dos procesos electorales: el primero es el más utilizado en los países capitalistas, donde todos los ciudadanos van a votar por un presidente, de varios candidatos que se presentaron. En el otro proceso, las elecciones se realizan a través de una escalera “popular”, que ya en el segundo peldaño; el delegado elegido por la comunidad elige a otro en una escala superior. Nos podríamos imaginar a qué interese va a responder la asamblea que se reúne para elegir al gobernante. Salvando las diferencias, la manipulación, la injerencia monetaria y teniendo en cuenta solo el acto de ejercer el voto; se puede decir que el primer sistema electoral es más libre, ya que en el segundo el presidente lo elige un representante del representante de la comunidad y no el individuo directamente a su libre albedrío. Aunque en ninguno de los dos procesos se ofrece total libertad puesto que en el primero los candidatos son elegidos por los partidos políticos con anterioridad.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales y todos tienen derecho a la libertad [6], sobre la que atenta la propiedad privada, de la cual cierto tipo de personas se jactan en decir que es seguridad social. No queda muy definido quién fue más astuto si él que la creó o el que la aceptó. Nada tan absurdo como la propiedad privada, toda persona tiene derecho a circular libremente [7], nadie posee la protestad para limitar las áreas. Es por eso que al otorgarle el permiso de entrada a sitios determinados, no se les esta dando libertad porque es su derecho; y el derecho no es libertad por lo que no debería estar dentro de la ley. Además dígase hombre y ya se dicen todos los derechos [8].
II
Ser cultos es el único modo de ser libres, decía José Martí, porque no se puede determinar si no se conoce. Solo los hombres cultos podrán ser libres, en este caso para gobernar a los menos sabios. Pero el problema de la libertad no es teórico, ni abstracto; es de práctica social. El ser humano esta inevitablemente influenciado por las relaciones sociales, es allí donde se debe buscar la libertad de cada individuo. Todos respondemos a ese engranaje manipulador que es la sociedad, desde todos los puntos; incluso el político. Hoy día producto a los medios de comunicación, a la enseñanza y a la información se ha logrado que el hombre sea un animal consumista que solo cree poseer libertad.
Lo mismo pasa con los gobiernos y con la personificación de la política, donde los grandes intereses se reducen al yo propio del gobernante. Es cierto que debe existir un gobierno, aunque este limite la libertad individual; que no es más que el primer paso de la libertad social. Es cierto que debe existir una sociedad y que esta sea regida por el gobierno. Solo que este último debe ser una Asamblea de Fuerza Renovable, para que toda la sociedad pueda obrar a favor de ella misma y para que el contrato social sea aceptado constantemente por las nuevas generaciones.
Somos esclavos de la libertad porque nos domina y vivimos constantemente pensando que podemos llegar a ella. Así manipulan a las grandes masas la sociedad y el gobierno que tampoco se libra de manipulación pues uno no es libre para hacer lo que quiere sino lo que debe [9]. El estado modera la libertad en su propio beneficio, aunque muchos crean que es en beneficio social. Es por esto que hay que ver a la libertad como un proceso individual de superación. Pero con mucho cuidado porque el estado no es el “villano”, puesto que tiene razón en lo que hace. La libertad es peligrosa si se tiene o se reclama en desmedida, puede llevar a una crisis o a una tiranía por el control. Debido a esta peligrosidad que puede traer el liberalismo, como dijera Victoria Camps: “Si no queremos sentirnos obligados a reconocer que la libertad es una idea inútil, conviene que volvamos a pensar la igualdad.” Porque donde no hay excepciones, no hay exigencias.
Agosto, 2008
Notas:
1.- Camps, Victoria: Ética, retórica, política, p. 63.
2.- Camps, Victoria: Ética, retórica, política, p. 66.
3.- Martí, José: Oc., T. XV, p. 387.
4.- Martí, José: Oc., T. XV, p. 391.
5.- Platón: La república, VIII.
6.- Declaración universal de los derechos humanos: Artículos I, 3.
7.- Declaración universal de los derechos humanos: Artículo 13.
8.- Martí, José: Oc., T. II, p. 298.
9.- Emmanuel Kant.
Bibliografía:
-Camps, Victoria. Ética, retórica, política. Alianza editorial, Madrid, 1995, 139 p.p.
-Declaración universal de los derechos humanos.
-Hegel, Jorge G. Federico. Lecciones sobre historia de la filosofía, T. II. Fondo de Cultura Económica, México, 1954.
-Martí, José. Obras completas, T. XV. Editora nacional de Cuba,
-Martí, José. Obras completas, T. II. Editora nacional de Cuba,
-Romano, Vicente. La formación de la mentalidad sumisa. Ciencias sociales,
-Spinoza, Benito de. Tratado teológico político. Editorial Ciencias Sociales,
-Yanagida, K. Filosofía de la libertad. Editora política,

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